sábado, 26 de octubre de 2013

Presos

Salí de mi casa, mirando hacia ambos lados, saqué la moto y la paré en el asfalto... 5.30 de la mañana, apenas clareando.
Me volví hacia el portón de rejas de mi casa desde donde mis dos perras me despedían, cerré con llave, las saludé y me di vuelta para montar en mi vehículo e ir al laburo.
De pronto siento un silbido, como un murmullo, apareció de golpe, un hombre en bicicleta con un buzo gris con capucha cruza por delante mío rápidamente, sentí el estremecimiento, pensé en el gas pimienta que había olvidado adentro, pensé en la moto que es lo único que tengo, en mi hija que quedaba sola, mis perras que no podían salir a defenderme, en donde golpear, en con qué golpear, en cómo dar la alarma mientras mi corazón se salía de lugar, en si mi casco me protegería de una bala mientras mi adrenalina se disparaba... pero era solo un hombre en bicicleta, que iba a su trabajo tan rápido como podía por miedo, el mismo miedo que me afectó a mi, el mismo miedo que nos afecta a todos, el mismo miedo que día a día se apodera de nuestras vidas y hace que vivamos presos, presos del pánico que nos causa el saber que ellos quedan libres horas después de entrar en la comisaría. PRESOS

Ese mismo día dos de mis compañeros de trabajo a la misma hora habían sido asaltados.

El día anterior habían asesinado a un hombre a pocas cuadras de casa...

PRESOS. ASI VIVIMOS.

No hay comentarios:

Publicar un comentario