Se llamaba Juan (o no) pero eso poco importa, debíamos contarnos los
problemas como ensayo en nuestra carrera. Solo para saber si sabíamos
escuchar.
Me tocó hablar y le conté todos los líos de mi trabajo, todos los que podía en unos minutos (y eran muchos, me faltó tiempo).
Sintetizó lo mejor que pudo su respuesta y acertó bastante.
Me tocaba a mi.
Pero
yo debo ir más allá siempre, agudizo mi oido tratando de escuchar los
mensajes subliminales, tengo la necesidad de decirle a la gente que ella
puede y darle la solución mágica, que se vaya sin problemas.
Y a veces esa magia ocurre, como cuando uno desea algo con verdadera pasión, amorosamente.
Juan me cuenta que él vende pan casero, que va casa por casa vendiendo y que hace buen dinero con ello, muy buen dinero.
Pero
hay algo que le molesta, que le molesta de verdad y hace que le cueste
salir a ganarse la vida, es la perspectiva con que lo miran los demás:
- Comprale un pancito al pibe -
- Ahi viene el del pan casero, comprale uno -
- Mirá con esa canasta, pobre, comprale un pan -
- Con este frío pobrecito, dale dame uno ! -
Son
frases que marcan la vida de Juan, que le fastidian, que hacen que se
incremente su insatisfacción haciendo lo que más le gusta.
Y es entonces al final del relato donde debo hacer un análisis...
-Juan-,
le dije, - Definitivamente no creés en la dignidad de tu trabajo y
basás tu malestar en lo que opinan los demás sobre vos y no sobre lo
sabroso de tu pan -
- Te cuento algo -
- Hay un tipo que es
tan importante en la vida de algunas personas que no podrían vivir sin
él, y logró entre otras cosas, con la "humilde labor de repartir pan" la
mayor cantidad de seguidores que la historia de la humanidad.-
- Ese hombre se llamó Jesús -
- Fijate si es digno tu trabajo -
Me llamó dos semanas despues para agradecerme, no lo esperaba y lo escuche emocionado.
El ahora salia a trabajar con una gran sonrisa.
Nada la iba a cambiar...
Gracias Juan, Gracias.
sábado, 26 de octubre de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario