domingo, 26 de diciembre de 2010

De Tati

HISTORIAS EN SI MISMAS


En su interior hay diez mil reacciones y “una más” a punto de explotar.
Siempre ha guardado la profunda necesidad de contar algo, lo más suyo, lo más íntimo, lo que no tiene que ver con lo diario, tiene más que ver con su mundo interno y nada logró fluir.

Gracioso es pensar que no aflora porque no existe… pero entonces, ¿qué es ese latir que duele dentro?

Separar roles que protagoniza a diario se transforma en un acto escénico, donde probarse un traje nuevo implica regresar a la simulación de lo que el otro espera, dejando de lado lo que desea para sí y siente que muere ansiando…

Mil historias y una más han tatuado su piel con la tinta más oscura y aquella que es “una más” fue escrita con tinta invisible, la que solo en su interior rasgó la profundidad de su trazo.

Páginas a montones se acumulan a su alrededor. Relatos de infinitas historias que se escribieron, se escriben y se gestan, pero son tan ajenas como el pensar que todo siempre resultará exitoso.

No rechaza el mensaje esperanzador, pero muchas tardes se tiñeron con grises que fingieron ser verdes y se mojaron con gotitas saladas que rebalsaban de si misma.

Para hacerle frente a ese sentir: se pegó una ducha, se limpió la cara, se pintó de rojo una sonrisa, perfumó su rastro y se largó a andar.

Siempre resultó una apuesta válida, rescatar del otro la primera sensación y que fuera positiva para iniciar cada encuentro. También le brindaba una buena vibración para poder continuar, aunque a largo plazo volvieran sin sabores y algunos que otros agridulces.

Su mayor peso era que no olvidaba.
Su mejor perfil, el optimista.
Su mayor desafío, derribar los obstáculos.
Su mayor error, demostrar ser omnipotente.
Su mayor debilidad, las emociones.

Todo permanecía a flor de piel como si cada pedacito del rompecabezas de su vida brillara pidiendo ser visto, pidiera ser contado, pidiera ser escuchado, pidiera ser compartido, pidiera ser expulsado para que de una vez por todas pudiera ser olvidado.


PRIMERA HISTORIA

Apenas asomaba a la vida y el destierro le señaló nuevos rumbos. Decisiones saludables por un futuro próspero y vital tejían los primeros hilos de lo que sintió el comienzo de una historia sin fin.

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