Si pudiera caminar el sendero de tu cuerpo
con mis manos, mi mirada, mis caricias y mis besos
encendería una luz para observar los contrastes
que ofrece tu desnudez, tendida sobre mi lecho.
Partiría de tus ojos, fuente de brillos intensos
que provocan mis suspiros, al verme reflejado en ellos
transparentes como tu alma, veces vivaces, o tiernos
me desafían miradas que pierdo sin desconsuelo.
Seguiría por tu boca de labios finos, pequeños
cual miel del mejor panal que sabe como tus besos
que me enloquecen, me envuelven, me sofocan y me agitan
sin compasión, con pasión cuando me rozan y exitan.
Y volvería a tu nariz respingada y tan pequeña,
que su roce solo cuenta , cuando tu aliento está cerca
aliento que me transporta con su fresco olor a menta
a lugares tan distantes que mi mente no regresa.
Me detengo en tu cabello, que imagino se me enreda
por la brisa, suave brisa, entre los dedos ,pequeña
tan largo como el suspiro que me brindas tu risueña
cuando rozo con mis manos, tus largas y bellas piernas.
Y tu piel ébano puro, oscura cual perla negra,
que temo acariciarla, dejando alguna impureza
tus muslos y tus talones, tus manos y tu silueta
sin dejar ningún rincón sin recorrer con mis yemas.
jueves, 18 de marzo de 2010
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